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En la actualidad existe un debate sobre la naturaleza del Confucionismo a efectos de si es una religión o una filosofía. Muchos de los atributos comunes a la religión, tales como el culto, ritual y el sacrificio son aplicables al Confucionismo, no obstante, las referencias religiosas encontradas en los textos confucianos proceden de creencias chinas no confucianas. De esta forma, la posición adoptada por la mayoría de teólogos y estudiosos de las escuelas de pensamiento es que el Confucionismo es una ciencia moral o filosofía.
Filosofía
Social
Las enseñanzas de Confucio y las conversaciones con sus discípulos están recogidas en el Lunyu o Analectas, una colección que adquirió su forma presente probablemente en el SII ac. Mientras que Confucio cree que las personas viven su vida según parámetros firmemente establecidos por el “Cielo”, argumenta que los hombres son responsables de sus acciones, especialmente en lo concerniente a su relación con los demás. De esta forma, no tenemos capacidad para alterar nuestro ciclo existencial, pero si determinamos nuestros logros y aquello por lo que somos recordados.
Confucio representaba sus enseñanzas como lecciones transmitidas desde la antigüedad. Defendía que era un mero transmisor y no un creador, y que todos sus hechos tenían como objetivo el respeto, apoyo y amor hacia los ancestros. Confucio hacia especial hincapié en los precedentes establecidos en el apogeo de la dinastía real Zhou (aproximadamente hacia la primera mitad del primer milenio antes de Cristo). Su reconocimiento de la preexistencia de precedentes ancestrales de su ideología tendría una tremenda influencia en pensadores posteriores que imitaron dicha aproximación. No obstante, no se deben entender las Analectas como una compilación de ideas ancestrales. Mucho de las enseñanzas de Confucio parecen ser originales suyas, presentado muchas veces una aproximación francamente radical con respecto a las ideas y practicas comunes en su día.
Confucio reclamaba para sí el disfrute de una relación especial con el “Cielo”, y que, a la edad de 50, había alcanzado la comprensión del mandato del cielo tanto para él como para la humanidad (Lunyu 2.4) Algunos estudiosos encuentran cierta contradicción entre la reverencia de Confucio hacia el “Cielo” y su negación sistemática de los “espíritus”. No obstante, ciertos pasajes de las Analectas no sugieren escepticismo por su parte, sino, cierta reverencia y respeto por su parte, pensando que deberían ser adorados desde la más humilde de las sinceridades, enseñando que el servicio a los espíritus era una cuestión mucho más complicada que el servicio a los meros mortales.
La filosófica social de Confucio se articula en torno al concepto de ren “compasión” o “amor a los otros” El culto a dicha inquietud incluía la humildad hacia uno mismo. Esto incluía el huir de la supra locuacidad o un exceso de cortesía que crease una falsa impresión de uno mismo destinada al engrandecimiento personal. Por el contrario, aquellos que cultivan el ren son simples de gesto y discretos en la forma. Para Confucio, dicha preocupación por los otros se personifica en la práctica de las diferentes formas de la Regla Dorada “No deseos para otros lo que no desees para ti”. En relación con lo anterior, entiende que la forma más básica de la expresión altruista del amor hacia los otros más que hacia uno mismo, debe ser la devoción hacia los padres y hermanos mayores, lo cual solo puede ser alcanzado por aquellos que hayan aprendido la autodisciplina.
La auto disciplina parte del estudio y dominio del Li, las formas rituales y reglas de propiedad a través de las cuales un expresa su respeto hacia sus superiores, y participa de su papel en la sociedad de tal manera que uno mismo es digno de respeto admiración. La propiedad debería permear todo lo que una persona dice y hace.
No obstante, la aplicación de los rituales, no supone
la supresión de los deseos propios, sino el aprender cómo conciliar
los deseos propios con las necesidades de la familia y comunidad.
De esta forma, tanto Confucio como muchos de sus seguidores,
predican que es a través de la experiencia de los deseos y anhelos
que aprendemos el valor de las normas sociales que conforman la
base para una sociedad plausible. Tampoco significa el énfasis de
Confucio en el ritual un exceso de ceremonialismo por su parte como
aquellos que predicaban que el ceremonial de la interacción social
debía practicarse con total corrección bajo cualquier
circunstancia, muy al contrario, Confucio predicaba que si uno no
tenía una percepción clara y sin ambages del bienestar de los
demás, las formas rituales no tenían ningún significado ni
trascendencia. De igual importancia es la insistencia de Confucio
en que los ritos no son una mera forma, sino que deben ser
practicados con total y completa devoción y
sinceridad.
Mientras que las formas rituales por lo general
tienen que ver con relaciones estrechas o de primer nivel con
familia y clan, el ren se debe practicar de manera amplia y común,
debiendo ser aplicado a todo contacto y en todo momento con
terceros.
Filosofía
Política de Confucio
La filosofía política de Confucio se asienta sobre la
creencia de que el gobernante debería aprender auto-disciplina,
debería gobernar a sus súbditos según su propio ejemplo, y debería
tratarlos con amor en interés.
Parece aparentemente cierto, que en los días de
Confucio, los defensores de métodos en extremo legalistas estaban
ganando un amplio número de seguidores entre las clases
gobernantes. De esta forma, los avisos de Confucio sobre las
consecuencias de una excesiva promulgación de leyes, no debería ser
interpretado como alguien que intentara su no adopción sino como
lamento de falta de adopción sobre la rectitud moral del gobernante
como eje de la política de estado, lo cual en esas fechas era
tremendamente impopular.
No obstante, lo verdaderamente perturbador para
Confucio era la percepción de que las instituciones políticas de la
época se encontraban en una fase de colapso y total descomposición.
Dicho colapso lo atribuía al hecho de que, tanto los que ostentaban
el poder en primera persona, como aquellos en cargos subordinados,
andaban a la búsqueda constante de títulos y honores de los cuales
no se hacían merecedores. De esta forma, se recoge en las Analectas
como Confucio, interpelado por el gobernante de Qi (estado vecino
de Lu) sobre la naturaleza del buen gobierno, este contesto
diciendo “El buen gobierno consiste en que el gobernante sea
gobernante, el ministro sea ministro, el padre sea padre, y el hijo
sea hijo” (Lunyu – Analectas 12.11) De esta forma, parece claro el
hecho de que el sustento principal de la tesis antes mencionada es
que el reclamo de un titulo y el consiguiente intento de
participación en el entramado jerárquico al que dicho título
confiere acceso, entonces se genera la responsabilidad de vivir y
obrar tanto para honorar como para dotar de contenido a dicho
título. El análisis de Confucio con respecto a la falta de conexión
entre los que ostentan o aspiran a un titulo y la necesidad de
corregir dicha circunstancia es comúnmente referido como la teoría
zhengming. En las
analectas Confucio menciona a su discípulo Zilu, que la primera
cosa que el haría, en caso de que tuviera que asumir la gestión de
un gobierno, seria la adecuación de todo el estado al zhengming.
Existe cierta discrepancia entre varias escuelas de traducción y
análisis del Confucionismo sobre la naturaleza del termino
zhengming, mientras que para unos solo hace referencia al nombre o
titulo de las personas o cosas traduciéndolo de hecho en las
analectas como “la rectificación de los nombres”, para otros parece
evidente que Confucio no se refería únicamente al hecho semántico,
sino a la rectificación del comportamiento de las personas, de tal
forma que correspondiera al lenguaje y/o palabra o titulo con el
cual se describían a si mismos. Confucio creía que este tipo de
rectificación debía comenzar en la cima del gobierno, ya que era
allí donde las discrepancias entre nombre y contenido o naturaleza
comenzaban a discrepar. De esta forma, si el comportamiento del
gobernante se ve corregido por el mismo, las actitudes de sus
subordinados se ajustarían a la realidad de manera casi
automática.
Para Confucio, la caracteristica principal de todo
buen gobernante era el de o “virtud”, concebido como un tipo de
autoridad moral que permite la captacion de adeptos sin ningun de
uso de la fuerza. Dicha “virtud” adicionalmente autorizaría al
gobernante a conservar un buen orden en su reino sin tener que
molestarse en demasía debido a la delegación en subordinados leales
y efectivos. La manera de mantener y cultivar dicha “virtud real”
derivaria de la practica de los li o rituales, las ceremonias que
definian y puntualizaban las vidas de la Antigua aristocracia
China. Dichas ceremonias incluían; los ritos de sacrificios
llevados a cabo en los templos antiguos para expresar gratitud y
humildad; las ceremonias de brindis e intercambio de regalos que
creaban vínculos entre la nobleza generando una telaraña de
obligaciones y deudas; y los actos de educación y decoro, tales
como el saludo y el ceder el paso, que identificaban a los que los
llevaban a cabo como caballeros.
Confucio y
la Educacion
Una de las grandes areas de pensamiento de Confucio
derivaba de su énfasis en la educación y el estudio. Desdeñando
aquellos que creen en la habilidad o intuición natural para el
aprendizaje, argumenta que el único entendimiento real de un tema
solo puede venir dado por un estudio meticuloso y prolongado. Para
Confucio, el estudio quiere decir la búsqueda de un buen maestro y
la imitación de sus palabras y actos. Un buen maestro es aquel
familiarizado con las tradiciones antiguos y la manera de
conducirse de la China ancestral (Lunyu – Analectas 7.22) No
obstante, mientras que previene sobre el exceso de meditación y
relfexion, la posición de Confucio parece fijarse en un punto
intermedio sobre lo que se aprende y la reflexión sobre lo
aprendido. Al propio
Confucio se le atribuye la enseñanza de hasta 3000 discipulos,
siendo solo unos 70 los que llegaron a entenderle en su totalidad.
Confucio estaba dispuesto a enseñar a cualquiera sin importar su
rango social siempre y cuando tuvieran verdaderas ganas de aprender
y recoger sus enseñanzas y no tuvieran miedo al cansancio. A sus
estudiantes les enseñaba moralidad, la propiedad del habla,
gobierno y las bellas artes. Mientras que entendía que la moralidad
era el area mas importante del conocimiento, dotaba de gran
importancia a las seis bellas artes (ritual, música, tiro con arco,
conducción de carros, caligrafia y calculo). Los métodos de
enseñanza de Confucio eran francamente sorprendentes, en vez de dar
largos discursos y lecciones sobre un tema en cuestión, prefería,
tras una introducción por su parte, formular preguntas, recurrir a
citas o usar analogías aplicables, quedando a la espera de que sus
estudiantes lleguen a sus propias conclusiones a través de sus
propios métodos deductivos.
El ojetivo de Confucio era crear caballeros que
pudieran conducirse con cierta gracia, se expresaran de una forma
apropiada y demostraran ser integros en todos los respectos.
Confucio se encuentra en una época en la que los valores han caído
en desgracia, y las etiquetas no se corresponden con aquellos
quienes las soportan “Los gobernadores no gobiernan y los súbditos
no sirven” (Lunyu-Analectas 12.11). Esto significa que los títulos
ya no significaban lo que en su dia significaron. Desde este punto
de partida, la moral es de suma importancia para Confucio, ya que
entiende que es desde el ejercicio de la misma como únicamente se
pueden restablecer los significados tanto del lenguaje como los
valores a la sociedad.